De Lo Profundo

Un proceso cautivador

 

Ha pasado más de un año de ese inolvidable viaje a Chicago.  ¡Fue la primera vez que vi la nieve!  En esos días conocí una nueva amistad.  El viaje fue por motivos de trabajo de Josué, pero tuve la oportunidad de subir al avión.  Mientras Josué participaba de los adiestramientos, visité por primera vez el zoológico de Lincoln Park.  Es la primera vez que visitaba un zoológico.  Entre los animales que estaban despiertos me sorprendió ver a un enorme oso negro, varios tigres, un león, jirafas y gorilas, y tengo en la mente a una peculiar ave llamada frailecillo silbador (Piping Plover) por uno de los pasillos de la casa de aves McCormick.  Aunque la mayoría de los animales estaban hibernando por la temporada de frío, dedique esas horas a leer los letreros de información alrededor del zoológico, a tomar notas y a ver las fotografías.

Una de las tardes visitamos el Museo de Ciencias e Industria.  Después de un par de horas explorando el museo disfrutamos de la dramática exhibición del submarino real U-505 (el único submarino alemán en Estados Unidos).  Abrimos una cápsula del tiempo a través de la reconstrucción de las calles de los años 1900’s en EU (donde también tuvimos una sección de fotos con objetos antiguos).  Y aunque también quedamos impresionados con la recreación de pequeños tornados dentro de una cabina y de aprovechar al máximo los beneficios del boleto de entrada en otras áreas del museo (aviación, espacio, avances tecnológicos, etc.) nunca imaginé que disfrutaríamos tanto de un interactivo simulador de vuelo al subirnos a un “jet”.  ¡Josué como el piloto y yo en la artillería logramos el nivel de “Rookie” (novato) y culminamos los seis minutos de duración con una puntuación de 0 (cero)!  Me quedo con la satisfacción de recordar lo mucho que reímos y la foto que nos certifica como graduados con “alas” de la escuela de aviación.

¡Aprovechamos el tiempo para visitar el Parque del Milenio (un icono urbano de belleza y cultura en Chicago) donde nos tomamos una “selfie” en el “Cloud Gate” y compramos unos recuerditos en el Walgreens cerca de nosotros!  Aunque no pasé por la experiencia de patinar sobre hielo, sí les comparto que hicimos algo nuevo.  Entramos a una de las cajas de tres capas de vidrio de espesor que que se extiende más de 4 pies afuera del piso 103.  Me refiero al inolvidable Skydeck, la plataforma de observación más alta de EU (hasta aquel momento) y la cual tenemos evidencia, sin editar, de haber hecho esa locura.  ¡Fue un día soleado que nos permitió ver la ciudad de Chicago desde las alturas y orar fervientemente al Señor por la resistencia de ese cristal!  Conservo nuestra locura plasmada en una fotografía y el recuerdo que tengo pegado en la nevera que dice que me atreví a entrar a esa caja transparente, mirar hacia bajo y ver mis pies como flotando en el aire.

Una noche conversaba con Tamara de nuestro deseo de ser padres.  Compartí mis experiencias de los intentos fallidos de la lista de métodos supuestamente efectivos para quedar embarazada, el estrés que me causaban los comentarios de las personas acerca del tema, las declaraciones y los decretos de manos puestas en mi vientre, las frustraciones por los períodos mensuales, la constante acusación de falta de fe, etc.  Hay conversaciones que marcan tu vida, y esa fue una dejó una huella en mi corazón.  Mientras me preparaba para dormir, ella me hizo esta pregunta: “¿Quieres ser mamá o quieres ser la mamá de un niño que necesita una?”.

Desde que Josué y yo nos casamos hemos tenido la esperanza de expandir nuestra familia.  Él planificó cuánto tiempo enseñaría clases de piano a nuestros hijos y de cómo les leería la Biblia antes de dormir.  Yo había anotado recetas para prepararles el plato de comida de manera creativa y les enseñaría cánticos de alabanzas a Dios.  Planificamos viajes, tiempos de juegos y devocionales en familia.  Ambos hemos estudiado sobre la corrección y el amor y nos instruimos constantemente en el tema.  Ambos amamos la lectura, y teníamos el deseo de enseñarles a amarla también.  Entonces nos encontramos arrastrados por la creciente del río al incurrir en gastos de visitas al médico, exámenes y pruebas de laboratorio y prácticas de métodos, técnicas, ejercicios, dietas naturales, vacaciones…  En fin, a través de estos años de casada llegué al punto de idolatrar la idea de quedar embarazada.  Permitía que en mi mente divagaran las acusaciones como: “¿Por qué a mí?, Eso es que Dios me está castigando por algo, Eso es que no tengo suficiente fe, ¿Y si soy yo?”.  A esto añade que constantemente me ahogaba en las frustraciones por los comentarios de los demás: “No han tenido hijos porque están a tiempo completo en el ministerio.  Eso es estrés, tienen que relajarse.  Traten con este método.  A mi me funcionó hacer esta técnica.  Eso es falta de fe.  ¿Ya se hicieron todas las pruebas? ¿Eres tú la que no le puedes dar hijos?  ¿Él tiene algo? Conozco a alguien que se divorció y se casó de nuevo y tuvo hijos. ¿Y cuándo vienen los bebés? Tienen que aprovechar que están jóvenes porque bajan las posibilidades cuando alcanzas cierta edad. ¿Estás embarazada?”…, etc.  Cuando llegaban las noches me sentía tan cansada que no quería orar y tan confusa que no entendía el propósito de Dios con todo esto.  Estaba demasiado abrumada para ver su fidelidad, su misericordia y su amor para conmigo y mi matrimonio.  En momentos llegué a estar enojada con esas personas que parecían no entender mi situación.  Me desesperaba por los resultados negativos de las pruebas de embarazo y me angustiaba pensar que era una mujer incompleta.  Constantemente se me ocurría acumular mis frustraciones.  Entonces tropezaba con la Palabra y me encerraba a llorar y a reclamarle a Dios.  En ocasiones evadía el tema con Josué o simplemente surgía una discusión por sus opiniones.  Me encontraba con falta de sabiduría, navegando sin rumbo en un mar de dudas, y caminando por una vereda inconstante, y no seguía las enseñanzas de Dios en Proverbios 3, en especial los versículos 5, 6, y 7.

No puedo describir lo que sentí en mi corazón la noche en que Tamara me hizo esa pregunta, pero recuerdo que comprendí que la bendición de Dios no depende de mi capacidad de tener hijos, sino que su bendición se basa en su gracia.  Varios meses después de esa conversación, reflexionaba y en oración le pregunté al Señor: “¿La adopción forma parte de tu plan para nuestro matrimonio? ¿A esto nos estás llamando? Sí es así, sé que tú nos sostendrás”.  Ni la visita al zoológico, la simulación de vuelo, o la resistencia que pudo tener la caja de cristal, ni siquiera ver la nieve por primera vez, se comparan con el extraordinario despegue de nuestra aventura; el cautivador proceso que Dios nos está permitiendo vivir ya es parte de nosotros.  La falta de sabiduría, las constantes luchas en mi mente y la inconstancia de mi camino, las cuales Dios me permitió vivir específicamente durante esta prueba, resultaron llevarme al gozo y a la paz que solamente podemos encontrar en él y en su Palabra.  Él me ha enseñado que puedo vivir de su Palabra.  Por medio de la lectura en Santiago 1 me enseñó que toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación (v. 1.7) Es evidente que Él nos escogió para iniciar este proceso.  Decidimos creer que también Dios es soberano al no darnos hijos biológicos en este momento (o el resto de nuestras vidas).  Es el camino que Él escogió para Josué y para mí y estamos confiados en que él nos sostendrá, transformando nuestra mente para comprobar su buena voluntad en todo lo que hagamos, la cuál es agradable y perfecta (Romanos 12:2).  No todo han sido momentos tristes, también hemos visto su bendición.  Hemos conocido personas piadosas y compasivas que conocen nuestro dolor y comparten con nosotros la palabra de verdad.  Personas que se han añadido a nuestra historia y hermanos en la fe que nos tienen en sus oraciones.

Ahora estamos en los primeros pasos del proceso, y nuestras luchas son otras.  Muchas de las conversaciones de algunas personas ahora giran en torno a: “¿Adoptan porque no pueden tener hijos? “Pero agoten todas las posibilidades. Los niños vienen con problemas emocionales. No se van a parecer a ustedes. No son de su sangre.  Los niños siempre tendrán ese vacío por su familia biológica. Yo he sabido de casos que ella queda embarazada después que adoptan. ¿Y que vas a hacer si quedas embarazada?  Eso es estrés. Ya verás cómo quedas embarazada antes de…” etcétera, etcétera.  A esto añade el tiempo que conlleva esperar a ser aceptados como padres adoptivos, los desafíos que surgen durante el proceso, y los retos que vendrán después.  Con estas palabras no pretendo decir que esas conversaciones no me hacen daño y que lo he superado, o que no tengo temores y preguntas, pero he puesto a diario en las manos del Señor mi confianza; él renueva mi entendimiento a través de su palabra. Termino estas líneas compartiendo que aprendimos que nuestro llamado no es buscar el último resultado de las pruebas de infertilidad (una vía cuestionable, ardua y agotadora que solo aquellos que la pasan conocen la angustia, la decepción y el cansancio que esto produce en la pareja).  Tampoco iniciamos el proceso porque no podemos tener hijos biológicos (la ciencia no explica por qué no hemos tenido hasta ahora o si nunca los tendremos de esa manera).  Ni tampoco tomamos la decisión porque idolatraba quedar embarazada y por eso paso a la opción B.  Dios nos ha confirmado de varias maneras que Él nos escogió para este llamado; cautivó nuestros corazones con este proceso.  Él nos adoptó como sus hijos (Romanos 8:23, Gálatas 4:6, Efesios 1:5, 2:19…).  Nosotros no estamos en la familia de Dios por ser parte de un linaje biológico o por que hicimos algo bueno sino por puro afecto de su voluntad.  ¡Somos llamados hijos por medio del sacrificio de Jesucristo!  El Padre nos ha confirmado a través de su ejemplo y su palabra, de personas piadosas que hemos conocido, y de lo que estamos viviendo en esta etapa de nuestras vidas que, después de largos períodos de oración y de clamor, nos gocemos en ser obedientes a su llamado para nosotros.  El mandato de Jesús que dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… (Mateo 22:37) destruye ese ídolo que estaba creciendo en mi corazón del deseo codicioso de ser mamá biológica, y en su lugar, pone en mí el anhelo de vivir para agradar y glorificar a Dios.

Mi oración: Señor, gracias por tu palabra.  Gracias por ayudarme a vivir con gozo este llamado cada día.  Perdona mi pasada manera de vivir.  Al llegar a comprender de que Tú nos escogiste para esto, permítenos aferrarnos a tu palabra, disfrutar cada detalle de nuestros días, confiar en ti en cada momento de los desafíos, y atesorar cada bendición que proviene de tu mano.  Enséñame cómo puedo compartir con amor la complejidad, los desafíos y la profundidad de este proceso y explicarlo con fe, de manera que se gocen con nosotros de la alegría de tu soberanía.  Que tus enseñanzas edifiquen nuestro matrimonio en Cristo y podamos enseñarles a otros a mirar con amor incondicional tus estatutos. Amén.

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10 thoughts on “Un proceso cautivador

    1. Hola Gramaris. Me da mucha alegría tu comentario. Es de gran privilegio compartir nuestra historia y conocer personas que están en este proceso cautivador. ¡Una fotografía para nuestro álbum! ¡Me gozo! Será un privilegio escuchar tu historia.

  1. Hola! Muy identificada… pasé (y paso) por lo mismo! Adopté hace un mes y vivo la mejor experiencia de mi vida! Soy más que bendecida por Dios, soy mamá del corazón luego de esperar 16 años con mi esposo la llegada de un hijo! Dios les bendiga y recuerden “El Tiempo de Dios es PERFECTO!

    1. Hola Verónica. Me da mucha alegría tu comentario. ¡Qué privilegio! Imagino el gozo que abunda en sus corazones. Una vez escuché una expresión similar: naciste de mi corazón. Siempre recordaré: El tiempo de Dios es perfecto. ¡Una fotografía para nuestro álbum! Será un privilegio escuchar tu historia.

  2. Cathy, al leer esto se me estruja el corazón. De corazón, te pido perdón si en algún momento te incomode con algo, los amo y se que Dios les tiene grandes cosas prepradas para usteded. Si Dios los ha llamado a esto, el los preparará. Dios los bendiga, y recuerden mi casa es su casa.

    1. ¡Jessenia! No te preocupes por nada. ¡Alegría! Dios nos ha permitido vivir para este tiempo. También les amamos en Cristo. Gracias por la invitación.

  3. Wow, entiendo perfectamente cada detalle aquí expuesto. En la lucha por ese anhelado deseo, es natural la busqueda de tratamientos de fertilidad. A Dios gracias le doy que hubo contratiempos en las dos ocasiones y una respuesta arrogante del medico nos hizo cancelar todo. Luego de quitarnos, alguien me comentó por que no intentas adoptar, y escuchar una parte que tuvo la Terapista Jeritza Montanez sobre el milagro de la dopción, nos hizo enfocarnos en esa dirección. Aunque no lo habíamos descartado, pq tenemos adopciones dentro de la familia, el temor al proceso y a la desinformación nos aguantaba un poco. Así que nos lanzamos a la Aventura, no teníamos “palas”, solo la del cielo. Hicimos todo los que nos pidieron y en un año y medio, luego de un diagnostico triste de mi mama, el Señor enjugo mis lagrimas con esa llamada más deseada, no era 1 sino 2, hermanitos nene y nena de 2 y 3 anitos. El Señor dió y más de lo que pedimos, una emocion, una alegria, susto a la vez, imaginense, luego de 8 años y 2 ninos. Somos más que bendecidos. La iglesia se volco en llanto, entramos y detuvieron la adoración para recibir con brazos abiertos a la promesa de Dios. Mi casa se llenó de alegría, los regalos aún llueven, Dios cubrió todas las necesidades económicas que quizás en ese momento nos preocuparon. La adopción legal se dió siete meses más tarde. Hasta la Procuradora terminó comiendo “gummy bears” en la sala del tribunal, jajaj. Mi esposo y yo somos testigos de la fidelidad de Dios. Jamás pensé que adoptaría y ahora pienso que el milagro ya estaba, solo necesitaba de una acción nuestra. Ahora es mi anhelo que el Universo adopte, esto es hermoso, la adaptación fue increíble, todo ha sido una bendición. El pasado febrero se cumplió el primer anito en nuestro hogar y decidimos celebrarlo con su Dedicación y Consagración a Dios.

    1. Hola Idelisse. ¡Me alegra tanto leer historias como la tuya! Tienes razón: ese anhelo natural de ser mamá es una lucha, y necesitamos la ayuda de nuestro Señor para gozarnos en su voluntad. Como bien expresas en tu comentario, la adopción es un milagro, y recibirlo es una bendición. En mi caso, desconozco si la adopción forma parte de mi extendido historial familiar, pero es extraordinario haber dado ese paso en mi generación. Existen muchos factores que se añaden al temor al proceso y a la desinformación (aspectos emocionales, familiares, sociales, legales, entre otros; antes, durante y después de la adopción). Espero en Cristo poder compartir sobre esos temas. La iglesia tiene el llamado a cuidar de los huérfanos, y hay matrimonios que la adopción es un llamado de Dios para sus vidas. ¡Qué bendición saber que Dios nos da en abundancia, más de lo que merecemos, y que hoy, al igual que otros, estás viviendo esa promesa! Los detalles del milagro de la adopción es una historia de amor. Qué bueno que recibieron un grupo de hermanitos. Será un privilegio escuchar más de tu historia. Nos puedes enviar un mensaje por nuestra página en facebook. Esta aventura no termina, ¿cierto? PS: Me imaginé la parte donde mencionas los “gummy bears” :D.

  4. Les comparto un momento muy impactante, marco mi vida. Durante el proceso hubo una actividad para los ninos q estaban bajo supervision y en proceso de adopcion. Cuando llegue con mis chiquitos y mi esposo al Parque donde era la actividad y vi a taaantos ninos mi corazon se detuvo, no es lo mismo escuchar numeros en los periodicos a ver con tus ojos tantos ninos y de todas las edades. Era inevitable Q las lagrimas salieran de nuestros ojos. Tratamos de componernos y continuar disfrutando. En un momento dado tuve q ir al bano de ninas y me encontre una larga fila de ninas vestiditas todas con tshirts roja. Parece q pertenecian a un hogar y las identificaron de esa forma. Me quede observandolas y en mi corazon solo le daba las gracias a Dios por que las rescato a tiempo, a la vez pensaba en tantas familias deseando unas pequenas como ellas y por desconocimiento u otras razones no se sometian a un proceso. Mi ruego era q asi como la mia ya tenia una mama y un papa las bendijeras a ellas con padres responsables y amorosos. Por eso insto a todo el q tenga el deseo q no se detenga por temores, busque, orientese, ahora hay grupos q orientan, y por sobre todas las cosas poner el proceso en manos del Padre Celestial. El sera quien abra y cierre puertas.
    Queria saber la pagina de fb como se llama.
    Si es una aventura y nos la estamos disfrutamos. Me imagino q segun crezcan llegaran sus propios retos, pero con Dios por delante y con mucho amor le iremos explicando segun su edad. Tengo un sonograma de un bebe en un corazon, y ya ellos saben q ellos nacieron del corazon. Me dicen, “mami quiero escuchar tu corazon” y ponen la cabecita, se emocionan escuchar el sonido, y les digo “ahi tu estabas, tu nacistes de mi corazon . Ya mas adelante se q vendran otras preguntas y Dios nos dara la sabiduria para contestarlas

  5. Wow… que hermosa descripción de una experiencia tan personal, por demás dolorosa. Tu humildad diáfana es Inspiradora. Como madre biológica y adoptiva puedo aseverar que la satisfacción no difiere, por el contrario, adoptar enriquece. ¡Adelante! ¡Les amamos!

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